En este libro el autor sostiene que la persistencia del antiguo régimen fue, hasta bien entrado el siglo xx, el rasgo decisivo de la historia de Europa. Según esta interpretación, los elementos premodernos de Europa hasta la Gran Guerra, no eran los restos agonizantes y las frágiles reliquias de un pasado moribundo, sino la esencia misma de las sociedades civiles y políticas. La movilización de las fuerzas de la persistencia y de la incercia contra los avances del capitalismo industrial y de los nuevos valores sería la clave principal de esa "guerra de los treinta años" que ensangrentaria el siglo.