En los comportamientos, en el lenguaje, en las acciones nos manifestamos por lo que somos. El sacerdote ha elegido como estilo de vida ser modelo del rebaño que se le ha confiado, por eso debe tener un estilo de vida conforme a su vocación. Quiera, entonces, el Señor ayudar a todos los sacerdotes a imprimir en la sociedad moderna un dulce y austero estilo nuevo, un estilo que exige y genera santidad.