Esta investigación pone de manifiesto que la presencia de mujeres en los puestos de alta dirección no supera el nueve por ciento, constatando que las periodistas asumen un modelo de información realizado por y para los varones, un modelo que se traduce en la persistencia de estereotipos sobre la imagen femenina y, sobre todo, en una gran invisibilidad de todo lo relacionado con mujeres.